Peter Vergara, el autor, un sueño…

Desde pequeño sentí la inquietud por todo lo imaginario, desde películas de ficción, horror, suspenso, y todo lo relacionado a este tema en libros. La pasión por escribir la tenía arraigada en mi corazón, aunque no sabía cómo hacerlo. Escribí mi primera novela como un tributo a mi madre, ya enferma terminal, como una forma también de evadir la realidad de tanto dolor y sumergirme en una historia imaginaria que me ayudó en gran forma a disipar en algo la tristeza de ver a mi madre postrada sin esperanza alguna.

Publiqué Deadly Whispers en Estados Unidos en el 2001. Luego vino Al Final del Abismo en el 2003, luego de que mi progenitora falleciera meses antes. Más tarde, la segunda parte de Deadly Whispers, pero esta vez en español, Susurros Mortales en el Viento, y una que otra historia dejada en el tintero por no sentir el deseo de proseguir con mi vida normal, dejando por lo tanto mi sueño inconcluso por convertirme en un excelente escritor que dejara huella en el alma de mis lectores.

Muchos años transcurrieron desde entonces, hasta que retomé la escritura en el 2016, publicando en Amazon, Apple iBooks, Barnes&Noble, Kobo, Taylor, y todas las plataformas digitales en el mercado. Mis dos primeras novelas escalaron hasta el Top 20 de Amazon.

Tuve la inquietud de plasmar por escrito algunas de mis experiencias de vida, y los sinsabores y alegrías que me trajeron, por medio de libros de corta extensión como Tu Peor Enemigo Siempre Serás Tú, Tiempo de Hacer las Paces con mis Demonios, Adiós a mis Miedos, El Oscuro Camino Hacia Mis Miedos y otros, como una forma de ayudar y apoyar a toda esa gente que atraviesa por un mal momento sin esperanza de un mejor mañana. Creo que he logrado algo en ese sentido. No estamos solos, aunque lo creamos. Siempre habrá una mano amiga, un hombro sobre el cual recostarse, o un abrazo tierno que nos devuelva la vida en el peor instante.

Como ser humano disto mucho de ser perfecto, y tengo mis momentos, unos buenos, otros no tanto, pero todos me han enseñado que la vida no es fácil, en ocasiones dura y dolorosa, pero que tenemos que seguir caminando aunque no tengamos fuerzas para ello. Cuento, gracias a Dios, con el amor y apoyo incondicional de mi esposa Lynette, aunque a veces no sé cómo me soporta.

Soy una persona sencilla, normal, con sueños, luchando arduamente por lograr mis metas, aunque algunos descerebrados digan que no se puede. Claro que se puede. Lo importante es no dejarnos caer ni vencer, y si lo hacemos, levantarnos rápido y seguir corriendo por la pista de la vida hasta llegar a la meta de nuestros anhelos.

Un abrazo.

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